“La radio con carraspera”

Frases y citas de famosos escritores, recuerdos, anécdotas en boca de decenas de conocidos, sonrisas, susurros, cálidas palabras, suspiros de tristeza sofocados para que no se oigan a través del micrófono. Y música, sobre todo mucho jazz para la despedida.

Hay ocasiones en las que no se necesita conocer a alguien para sentirlo parte de tu propia vida. Personas sin duda con tal fuerza vital que dejan huella a través de todo cuanto son y todo cuanto hacen. Personas que no hace falta conocerlas personalmente para conocerlas mucho más de lo que llegamos a conocer a miembros de nuestra propia familia, y que para bien o para mal, forman parte de nuestros recuerdos de una forma más profunda y humana.

Siempre he pensado que pocos medios hay más sensuales que la radio. Ese aparato que activa nuestro sentido (quizás) menos ejercitado en este mundo tan rápido en el que vivimos, convirtiéndonos en un receptor menos pasivo y aturdido para con un medio tan profundo. Pero hay que tener un don para ser un buen comunicador. Tener esa capacidad de atrapar al que escucha, mantenerlo despierto a pesar de las horas de la noche, que disfrute con lo que se le plantea cada día y se convierta en un oyente constante sin jamás aburrirse, eso no lo hace un comunicador cualquiera, lo hace una persona excepcional que además disfruta sin medida de su trabajo.

La palabra que más se ha repetido hoy en la radio por sus compañeros y conocidos ha sido generosidad al hablar de Juan Claudio Cifuentes “Cifu”. Yo, sin haber intercambiado jamás ni tan siquiera un apretón de manos con él, entiendo perfectamente el porqué de tal definición. La profundidad de su discurso, el tinte bastante elevado de sus explicaciones (para los ignorantes de la composición musical como yo), los detalles de cada aspecto histórico, de cada disco, de cada concierto, de cada personalidad detrás de su discurso, nos hablan de una persona de una erudición infinita y una generosidad por compartir el conocimiento enorme. Un profesional de la difusión y el periodismo, apasionado de su trabajo y del jazz y enorme profesor de música de todos sus radioyentes, razón por la que hoy decenas de personas anónimas lamentamos tanto su pérdida, porque compartimos su admiración y porque forma parte de nuestra vida.

Pero el mérito no termina ahí. Mantener un programa durante más de 40 años de forma ininterrumpida, luchar porque el jazz se conozca y extienda en España (especialmente después de haber estado literalmente prohibido durante la dictadura) y conseguir que proliferen los festivales de jazz por el país con los años, es sin duda un aspecto aún más sorprendente y remarcable de su labor como profesional de la música y de su grandeza como persona.

Su nombre está grabado en España junto a los nombres de los más grandes músicos de jazz que durante tantos años se empeñó en que conociésemos y su recuerdo, grabado para muchos en infinidad de grabaciones que hemos podido descubrir gracias a sus enseñanzas a través de las ondas sonoras.

Vamos a extrañar enormemente la sensualidad de su voz y también sus carrasperas, porque sin duda hay pocos como él que consiguen hacer que a tantos se nos encoja el corazón y se nos escapen unas lágrimas sin haber mediado jamás unas palabras.

Besos, abrazos, carantoñas y achuchones múltiples para siempre y miles de gracias por todas tus enseñanzas, maestro.

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